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Sobre mí


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¿Cómo conocí el Yoga?

Mi nombre es Cristina Vega. Conocí el yoga hace aproximadamente 10 años. Me recomendaron esta práctica por encontrarme en ese momento en un estado delicado a nivel emocional y anímico. Comencé mis clases con mi maestra Pilar, en el Centro Jai de Elche. Recuerdo con cariño que vivía por aquel entonces en Alicante, y cada martes y jueves me trasladaba en coche sin ningún esfuerzo al centro a realizar la práctica. Recuerdo el ambiente de quietud, serenidad, alegría y positivismo que había allí. Conocí gente maravillosa de la que cada semana aprendía algo.

Poco a poco fui experimentando un cambio a nivel mental y emocional que me hizo no dejar de realizar esta práctica. Y no he dejado de hacerlo. Desde entonces el yoga ha estado en mi vida, y poco a poco fui interesándome por saber más sobre esta práctica, su significado, beneficios, sus orígenes y comencé a realizar cursos con el fin de aprender un poco más…


Mis inicios como profesora

Por aquel entonces trabajaba en mi anterior empresa. Mis compañeras sabían de mis inquietudes con esta práctica y me propusieron dar clases de yoga en la empresa. Fue un reto que me planteé y directamente me tiré a la piscina ya que nunca me había propuesto dar clases de yoga. Comenzamos con las clases y la verdad es que comencé a tener feedbacks muy buenos. Me daba cuenta como esta práctica también podía ayudar en las empresas, tener tu momento de quietud en un día lleno de prisas, nervios, ansiedades…

Poco a poco empecé a soltarme y comencé a impartir de clases de yoga en la playa, y a círculos de amigos cercanos. Los comentarios eran tan buenos que empecé a plantearme seriamente dedicarme a ello.

Nunca sabemos por qué pasan las cosas pero sé que todo pasa por alguna razón. Doy gracias por cada una de las personas que me he ido encontrando en este camino y sobre todo a esos tres amigos que me ayudaron a tener mi propio espacio para poder dar clases de yoga. Y así ha comenzado todo. En Julio dejé mi anterior trabajo para dedicarme de lleno a mi estudio de yoga. Fue una decisión difícil, probablemente la más difícil de mi vida, pero de la que en ningún momento me he arrepentido, pienso que hay que ser valientes, y siempre con cabeza dar pasos con el fin de cumplir los sueños…



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Inspiración y visión

Siempre dije que si algún día montaba alguna sala de yoga tendría que transmitirme lo que me transmitía en Centro Jai que fue donde conocí la práctica del yoga. Que nada más entrar por la puerta recibieras serenidad y quietud por la iluminación, aromas, estancia,.. y que pensaras “por fin ha llegado mi momento de relax”.

Creo que lo he conseguido y doy gracias cada día por todas las personas que me han ayudado y me ayudan a que este pequeño proyecto siga adelante. Cada día aprendo de mis alumnos, gente maravillosa con ganas de cambiar sus emociones, su manera de pensar, ganas de disfrutar de la quietud y también poder sentirse bien con su cuerpo.

Y lo que me queda por aprender…así que te invito a conocer mi sala de yoga…te animas?